
¡Todos sabemos lo que es un contrato! Lo identificamos principalmente con los trabajos, donde vienen definidas una serie de condiciones con las que si estamos de acuerdo, tenemos la opción de firmar. Pero el contrato también puede ser una herramienta educativa muy buena. ¡Os voy explicar el por qué!
Empecemos por su definición: Acuerdo, generalmente escrito, por el que dos o más partes se comprometen recíprocamente a respetar y cumplir una serie de condiciones.
La pregunta que más me hacen muchos padres en la consulta es por la edad para darles a nuestros hijos un móvil. Es una respuesta difícil de dar, pero mi respuesta siempre es la misma: Aquella en la que tengan una madurez suficiente para darle un buen uso y siempre acompañado de un contrato donde queden reflejadas y de forma clara una serie de condiciones para un uso responsable.
También en este sentido las madres y los padres tenemos una gran responsabilidad y debemos enfrentarnos a esta situación de decidir si queremos que nuestros hijos tengan móvil y en qué momento. Pero debemos hacerlo desde una reflexión como siempre digo haciendo referencia al “para que”, porque muchas veces creamos necesidades donde no las hay y buscamos excusas para no negarles algo a nuestros hijos (ejemplos claros son “todos los de su clase lo tienen”; “es importante que esté localizado/a”…)
Para mí, en un contrato siempre tiene que haber varias partes:
- Un breve enunciado donde se hace referencia al aspecto concreto que se está hablando.
- Las diferentes condiciones y/o compromisos, enumeradas y detalladas uno por uno.
- Y finalmente, las consecuencias del no cumplimiento de algunos de los compromisos.
Veamos con un ejemplo:
Como en todo contrato, a tener en cuenta que hay aspectos que se pueden negociar como los horarios delimitados (2 horas y media en lugar de 2, por la mañana en lugar de por la tarde), pero hay otros aspectos que no se deben negociar, como son aquellos relacionados con la protección (mandar fotos a desconocidos, dar el número a gente que no se conozca).
Con este contrato no sólo se pretende a nivel preventivo un abuso del dispositivo móvil, sino que su principal objetivo es hacer un uso responsable del mismo, además de evitar riesgos de posibles amenazas externas y evitar decisiones que no sólo pueden afectar a nuestros hijos/as directamente sino a otras personas también.
Personalmente, me gusta mucho utilizar esta herramienta educativa puesto que todo lo que está por escrito tiene un plus de conciencia y ratificar cosas que se han hablado y consensuado, además de tener un valor simbólico como es una firma donde el valor del compromiso aumenta.
Es importante por nuestra parte que haya un control parental en cuanto al uso y compromiso del dispositivo móvil, pero esto no pasa por mirarles el móvil ya que esto forma parte de su intimidad.
No dudes en dejar cualquier duda o inquietud que tengas al final del artículo en la caja de comentarios relacionada con esta u otra situación educativa, . Estaré encantada de leerte y contestarte.
