Hace poco hablando con unos padres que venían a ver a su hijo adolescente que está ingresado en la clínica donde trabajo por adicción a las nuevas tecnologías, me entregan una bolsa llena de ropa y comida, y les pregunto que, si su hijo se lo ha pedido, me responden que no, que es por si tiene hambre, por si tiene frio, por si se queda sin ropa limpia…. Ante su sorpresa les indico que se la lleven a casa y que lo traigan cuando su hijo se lo pida.
Ante la reacción de defensa y argumentos varios para convencerme que se lo diera le explico el “porque “y “para que” les pido que se lleven todo lo que han traído.

Comportamientos de la Sobreprotección
Estos comportamientos van un poco más allá de la sobreprotección puesto que no solo no dejamos a nuestros hijos madurar, sino que además anulamos su capacidad de pensar aquello que en cada momento necesitan. Cortamos algo muy valioso a la hora que aprendan a tomar decisiones en base a una actitud crítica. Que sean capaces de preguntar el para que lo quiero, para que lo necesito o para que lo hago. Es importante que aprendan a visualizar cuál es su motivación real a eso que piden, y que realmente sea su motivación y no la de otros.
Si solucionamos de antemano su capacidad de decidir, cortamos la libertad no solo de actuar sino sobre todo de pensar y si no les dejamos pensar ¿en qué se van a basar sus decisiones?
Tomar decisiones con sentido
Otra madre me contaba que su hija le había pedido tener el tik-tok con 13 años. La decisión última siempre es de los padres y madres, pero le indiqué que toda petición que nos hagan nuestros hijos se tiene que escuchar, pero, algunas hay que descartarlas con un no rotundo y una explicación razonable, otras, se tienen que postponer con” ahora no toca por la edad”, otras se les tiene que pedir algo a cambio esperando a que cumplan su compromiso para conseguirlo, pero hay otras donde tiene que haber una pregunta clave antes de valorar la respuesta y es “para que lo quieres” o “para que lo necesitas”.
Si la respuesta es porque lo tienen mis amigas, claro que hay una razón, pero el “para que” incide más con el uso que tu hijo le quiera dar o no, y desde ahí podemos indicar su grado de responsabilidad no solo de su uso sino también de los peligros que pueden estar adscritos a una decisión.
La importancia de dejar decidir
Fomentar el pensamiento crítico hace que nuestros hijos se tomen el tiempo que necesiten para pensar una decisión. Pensar algo que en la era de la tecnología, la inmediatez y la impaciencia se está convirtiendo casi en algo invisible siendo necesario hacer algo con esto desde casa. Dejemos pensar a nuestros hijos y que sean capaces de utilizar argumentos meditados en sus decisiones.
No solo debemos potenciar su pensamiento crítico, sino que debemos primero revisar el nuestro, porque muchas veces caemos en pensar que nuestras necesidades son las de nuestros hijos y no es así. Y por otro lado pensamos que sus necesidades van en torno a lo que en esos momentos se lleva, o que sus amigos tienen o dejan de tener. Ojo con esto.
Desmitificando Necesidades y Tendencias
Esto mismo está pasando por ejemplo con el tema del móvil, que cada vez más se va reduciendo la edad de inicio de su uso, en esta ocasión a parte de ellos los piden, nosotros nos subimos al carro de crear necesidades donde nos las hay. Un niño con 10 años no necesita el móvil para nada y sin embargo cada vez hay más en la puerta de los colegios compartiendo cosas entre ellos.
Por qué y para que le damos un móvil a edades más tempranas, porque sus amigos lo tienen también para estar constantemente comunicados con ellos, para tenerlos entretenidos en momentos en los que necesitamos tiempo sin que molesten. Paremos a pensar.

Reflexiones sobre el uso del Móvil
Sigamos con el ejemplo de los móviles que a mi tanto me preocupa por los efectos tan nocivos y adictivos que tiene, imaginemos que nuestro hijo de 10 años lo pide y le indicamos que nos diga para que lo quiere y sus respuestas acordes con su edad son las siguientes:
– “porque lo tienen mis amigos de clase”
– “para jugar a juegos con mis amigos”
– “para utilizarlo cuando me aburro”
– “para comunicarme con vosotros de camino al colegio”
– “para hablar con mis amigos”
Realmente ¿hay alguna necesidad con estos argumentos para darle un móvil a un niño de tan corta edad:
Veamos nuestros argumentos ahora:
- Para que hable con sus amigos después del colegio
- Para que les pregunte por los deberes si no los han entendido bien
- Para que tenga un ratito de juego
- Para tenerlo controlado por si va solo por la calle
- Para que tenga un soporte a la hora de hacer los deberes.
Todos esto son frases que he ido recogiendo en algunos grupos de padres, escuchándolo ¿piensas que son argumentos de peso para darle el móvil a un niño de 10 años?
¡Para mí, NO!
Adelantar acontecimientos que no tocan por miedo a que nuestros hijos no vayan a la moda o se queden descolgados muchas veces son decisiones basadas en que a nuestros hijos no les falte de nada y/o se vean diferentes a los demás. En cada casa hay unas normas y no tienen que ser iguales. Lo que sí que es necesario es pensar en las consecuencias negativas que las decisiones a largo plazo puedan tener.
Consecuencias a largo plazo
Puede que darle un móvil ahora no sea malo pero a largo plazo tu hijo no habrá aprendido a aburrirse, a hablar con la gente cara a cara, a gestionar frustraciones, a escuchar un no, a ver que a veces las cosas no salen como y cuando ellos quieren, a no resolver sus dudas de manera inmediata o que una máquina le dé la solución, a que no tengan una actitud crítica y que sus decisiones se basen en los gustos de los demás o en la inmediatez sin parar a pensar si eso es lo que en esos momentos les conviene.
Ayudemos a nuestros hijos a tener criterios propios para tomar sus propias decisiones de esta manera les estaremos enseñando a que puedan visualizar a donde quieren ir y que quieren conseguir, pero en base a sus propios criterios de elección y no en base a los de otros o a los nuestros.